domingo, marzo 08, 2009

Dorian Gray sobre el tartán

Hoy he vuelto a correr.

Tras unas semanas en que, por un motivo o por otro, no tenía la voluntad o la oportunidad, hoy he vuelto a correr. He saltado al tartán con esa especie de alegría, que tiene un algo de inconsciente, con que afronto el ejercicio físico.

Pero el placer ha sido breve. Pronto he sentido la punzada de la fatiga, el aviso de unos músculos y un corazón que ya no quieren, que ya no pueden con el esfuerzo. He sentido la pulsación acelerada, la respiración agitada y quejumbrosa, el chirrido de articulaciones desgastadas, el cansancio de músculos debilitados.

Y entre gemido y gemido, mi mente, lo único que probablemente permanece joven, ha volado hacia cielos pasados, ha deseado el retorno de esa sensación de plenitud que otrora sintiera en el tartán o en el parquet, ese calor que era energía, el esfuerzo como realización y épica. He sentido fáusticos deseos de vender algo a cambio de volver a sentir la sensación de antaño, o de obtener, cual moderno y deportivo Dorian Gray, los beneficios de una juventud eterna.

Nada de eso ha ocurrido. He terminado, sudoroso y agitado, el recorrido fijado. Me he detenido. Las pulsaciones, ciento setenta y cinco, ciento cincuenta, ciento treinta...se han ido estabilizando, la respiración calmando, el cansancio amainando. He alcanzado el equilibrio...y he sonreído. Aunque gimiente, la épica del esfuerzo deportivo ha tenido final feliz.

Un sentimiento de satisfacción se ha apoderado de mi, una sensación de realización diferente, al aceptar el paso del tiempo, al comprender que quien ha estado hoy en la pista no era un hermoso caballero eternamente joven sino el hombre maduro y ya algo castigado en que me he convertido. Quien se ha esforzado hasta el borde de la asfixia hoy sobre el tartán no era Dorian Gray...sino su vivo retrato.

Mundo Azul

12 comentarios:

Jésvel dijo...

Hace poco que hemos comentado a Dorian. Me ha gustado tu recreación de la historia.

Me alegro de que no quieras esconderte en un cuadro.

Eso sí, no dejar de lado el deporte mucho tiempo algo ayuda...

igrgavilan dijo...

La verdad es que cuando pensé en escribir este post, primero pensé en el mito de Fausto pero luego me gustó más Dorian Gray, quizá precisamente por tener reciente la lectura del retrato de Dorian Gray.

Y, la verdad, esconderse en un cuadro a la hora de hacer deporte...no vale :-).

winfried dijo...

Conchale Primo como te entiendo! Hace dos semanas atras hice un workout por una hora, casi todos push ups y a las 3 de la mañana tenia un dolor inmenso en el hombro derecho, tanto asi que Susana me llevo al hospital. Estuve hospitalizado por una semana ya que el acido lactido lo tenia por las nubes en 50,000 unidades, lo normal son 200. Mis pobres musculos todavia duelen, pero aprendi la leccion de que uno ya no tiene 20 años y al cuerpo no se le puede exigir mas de lo que puede.

Asi es la vida¡

Abrazos

igrgavilan dijo...

Caramba Winfried. Tienes que tener cuidado. Como vi lo bien que llevabas lo del reto de Nike, pensaba que estabas en muy buena forma, pero, como dices, hay que recordar que ya no tenemos veinte años...

winfried dijo...

Bueno primo ya que estamos hablando de salud y hoy es 14 de abril, entonces:

Salud y Republica!!!

Lola Mariné dijo...

No te deprimas, Ignacio, los años no perdonan pero el ejercicio seguro que te relaga algunos más de lozanía, jajaja...
Yo volveré al gimnasio el proximo mes, tanto ordenador está provocando una orgía de michelines..
Besos.

igrgavilan dijo...

No, si no me deprimo...pero echo de menos tiempos mejores...

B. Miosi dijo...

Hola Ignacio. Justo ayer vi: "El extraño caso de Benjamin Button". En hombre que nace siendo anciano y muere cuando había llegado a ser un bebé. Al leer tu post no pude dejar de traerlo a la memoria, y créeme, después de ver esa película, lo que menos desearía es rejuvenecer. (Bueno, no hasta tal grado, je, je..)

Saludos!

B. Miosi dijo...

Perdón, me equivoqué, pensé que mi comentario no había salido.

igrgavilan dijo...

Ví esa película hace unas semanas. Estaba muy bien.

Más que rejuvenecer, creo que uno lo que querría es no envejecer. Quizá madurar en lo intelectual y conservar lo físico.

winfried dijo...

Yo no quiero madurar, estoy feliz como soy!! Jeje

igrgavilan dijo...

:D :D :D