martes, diciembre 24, 2019

Navidad y balance


Necesito pensar.

Necesito hacer balance.

Ha sido un año intenso y diferente. Han pasado muchas más cosas de las que imaginaba, a mucha mayor velocidad de lo que esperaba, exigiendo mayor esfuerzo del previsto, mayor dedicación, mayor concentración, más energías.

Ahora necesito parar y hacer balance.

Balance,

Balance como arqueo de situación, como reseña de lo conseguido y fijación de nuevas metas, Pero también, quizá sobre todo, balance como equilibrio.

Y esta es la época adecuada.

Las Navidades son tiempo para muchas cosas, pero, entre ellas, para la reflexión más serena y para la proyección de futuros. Para evaluar resultados y planificar objetivos, pero también para ese equilibro, para sentir deseos y emociones, para armonizar lo interno y lo externo, las aspiraciones y las realizaciones, lo intelectual y lo emocional.

Si. Necesito hacer balance. Voy a hacer balance.

Pero antes, voy hundirme con delectación en las fiestas. Voy a disfrutar, reír y compartir. Voy a dejarme a seducir por luces, villancicos y turrones. Voy a dejarme llevar y disfrutar. Voy a sentir por unas horas o unos días una vorágine diferente.

Y luego vendrá el balance.

Feliz Navidad.

jueves, diciembre 19, 2019

La Carrera Digital o el rastro de un sueño


Rastro de un sueño es el título de un libro de Herman Hesse que leí hace ya muchísimos años. No es que la historia que ahí se contaba sea ahora especialmente relevante para mi en este momento pero sí me sirve y mucho el título "Rastro de un sueño" para hacer alguna reflexión sobre la publicación de mi libro, mi primer libro, "La Carrera Digital" y el camino que me ha llevado hasta ahí.

Porque, si, escribir un libro ha sido un sueño para mi desde hace ya muchos años. En realidad, los primeros 'pinitos' se remontan ya a la adolescencia, unos intentos que nunca fueron muy lejos, pero llegué, incluso, a escribir un primer capítulo de una novela de ciencia - ficción.

Un antecedente: Tiempo de Recreo
Siguió un larguísimo paréntesis en que dejé aparcado y olvidado ese sueño. Muchos, muchos años después, en el lustro aproximado que va desde 2005 a 2010, a falta de tiempo e inspiración para escribir nada más complejo, disfruté escribiendo varias decenas de microrrelatos e incluso algún amago de poema. La efervescencia que reinaba en el sitio literario El Recreo, en el cual participaba no fue ajeno, sin duda, a ese impulso creativo. Y, de hecho, llegué a participar con microrrelatos en dos libros que autoeditamos: "Tiempo de Recreo" y  "Dejad que os cuente algo"

Y aproximadamente en esa época di forma, de una manera mucho más clara, al sueño: quería ser capaz de escribir y publicar, al menos, un libro de ficción (una novela) y uno de no ficción (tecnología y negocios). 

Llegué a iniciar por esa época otra novela. Lo que escribí, debo decir, me gustó mucho, mucho...pero me faltó, no tanto el impulso, como la inspiración, para continuar.

La energía literaria decayó luego un tanto pero, a cambio, me fui sintiendo más y más capaz, y con más y más ganas, de escribir el primer libro de no ficción. Y allá por 2016-2017 estada completamente decidido a lanzarme, pero me faltaba definir exactamente acerca de qué escribir (la verdad es que mis áreas de interés son amplias y variadas).

Y tuvieron lugar dos epifanías. La primera a finales de 2017. Tras grabar un Webinar sobre Transformación Digital me dije ¡Eso es! ¡Esto es lo que quiero contar! Y ya supe el planteamiento y fui capaz de definir un índice tentativo...que no se ha separado tanto del índice final.

Aún así, me faltaba el último impulso. Un impulso que llegó en una segunda epifanía cuando estaba haciendo 'footing' cerca de mi casa. La mente se me fue al libro y mientras corría, 'escribí' en mi mente lo que acabó siendo el prefacio de "La Carrera Digital"... y que escribí en el ordenador una o dos horas después. De paso, y con el prefacio, vino el atletismo como hilo conductor de un libro que, en realidad, iría sobre transformación digital y que, combinando ambas ideas, transformación digital y atletismo, poco después decidí titular "La Carrera Digital".

Lo demás, fueron unos cuantos meses de escribir, en general los Domingos por la tarde, con una cierta continuidad aunque también con algún bache hasta que, en los primeros meses de 2019, cerré la escritura.

Describiré en otro de mis blogs, el dedicado a literatura, El Cielo del Gavilán, cómo fue la búsqueda de editorial y el proceso de revisión, maquetación y lanzamiento. Pero en este artículo me quedaré con el sueño.

Por primera vez en mi mano
Lo cierto es que el 23 de Abril (día del libro) de 2019, y de forma no completamente casual, cerré la última frase.

Y, el 24 de Mayo recibí en mi casa, por fin, ejemplares en papel de la primera edición. Difícil describir la emoción, y a la vez la extrañeza y sensación de irrealidad, al encontrar en mi mano, ya en forma de libro, mi obra. Publiqué la foco en Instagram, se lo enseñé a mi mujer e hijas...y ellas me hicieron la primera promoción en el entorno más cercano.

La presentación oficial tuvo lugar en Escuela de Organización Industrial el Martes 25 de Junio. Fue un día agridulce. La presentación en sí salíó muy bien y el día, en muchos aspectos, fue muy bonito, inolvidable. Sin embargo, siempre me quedará la espina de la escasa, muy escasa, asistencia al evento. Y eso aunque intenté, sin resultar más pesado de lo necesario, invitar con suficiente claridad y vehemencia a un colectivo bastante amplio de personas y en mi criterio, que luego comprobaría que equivocado, podían estar interesados en el libro y en su presentación. Probablemente, algunas personas próximas no fueron consciente de lo importante que era para mi esa cita. A los que asistieron, mi profundo agradecimiento y, hacer constar que, prescindiendo de la asistencia, el evento fue en realidad fantástico y muy, muy especial.


El día de la presentación

En cualquier caso, presentado el libro, de alguna forma se cerraba el ciclo y culminaba el sueño aunque, como es imaginable, desde entonces estoy dedicado, en la medida que puedo y con mis modestas fuerzas, a realizar acciones de promoción para que el libro llegue, para que el mensaje que trae consigo se escuche.

¿Y he despertado del sueño?

No realmente. Todavía tengo mucho que hacer por mi primer libro "La Carrera Digital". Me ilusiono con cada ejemplar que se vende o con cada lector que tengo oportunidad de conocer. Me gusta el libro, me gusta promocionarlo, me gusta incluso releerlo. Hay libro para rato.

Pero es que además, el sueño se va a prolongar en nuevas obras. Aún no he vuelto a escribir una línea de un libro...pero ya tengo la idea para otros dos, y no creo que pase de estas Navidades el que escriba algún capítulo y me haga un plan detallado de escritura de uno de ellos... o de los dos. El sueño continua.

Si os interesa la evolución de mi libro actual "La Carrera Digital" o si queréis iros enterando de los que hayan de venir, no dejéis de seguirme porque os anticipo que pienso contar cosas y dar pistas, pienso, en definitiva, dejar tras de mí el rastro de un sueño.


viernes, diciembre 06, 2019

Catorce años en Internet

Como todos los años durante el puente de la constitución , cumplo con lo que casi es una tradición o protocolo personal: recordar, mediante este artículo que en un 6 de Diciembre de 2005 se inicio mi presencia en Internet. Se cumplen, pues, catorce años de ese evento.

Como también recuerdo todos los años, esa presencia se produjo mediante una primera y muy tímida versión de mi página personal, Mundo Azul. Una primera versión alojada en un espacio gratuito que proporcionaba Telefónica al contratar el ADSL, y una primera versión que anunciaba poco más que un sitio en construcción. Una primera versión , en fin, a la que, un par de días después, el 8 de Diciembre de 2005, siguió otra que ya tenía contenido real.

Luego, fui expandiendo mi radio de acción creando los blogs. Primero La Vida de Color Azul, que al principio era mi único blog y por tanto lo utilizaba para hablar de todo pero que con la aparición de los otros que ahora mencionaré, se ha quedado relegado a artículos esporádicos de ámbito personal con dos artículos obligatorios por año: éste en que recuerdo el aniversario de mi presencia en Internet y otro felicitando la Navidad. Luego lancé 'El cielo del Gavilán' sobre literatura y humanidades, que tuvo una época dorada, luego casi dejé de actualizarlo y, actualmente, aun ha recuperado una vida razonable pues reseño con cierta constancia los libros que voy leyendo en ese ámbito de la ficción y ensayos sobre ciencia y humanidades. Y, finalmente, el que se ha constituido en mi blog y 'arma' principal en Internet, el blog Blue Chip sobre tecnología, economia y sociedad y en el que publico con gran asiduidad y utilizo para articular también mi presencia en LinkedIn.

Poco a poco también he ido entrando en diferentes redes sociales. En realidad, pruebo muchas de ellas, pero mi presencia actual se centra sobre todo en LinkedIn y Twitter y en un poco de menor medida y en un ámbito algo más personal, Facebook e Instagram. Además, desde el año pasado he revitalizado mi Canal YouTube en el que, aunque a un ritmo moderado, voy añadiendo videos de carácter profesional.

Desde 2011 tengo un dominio propio ignaciogavilan.com alrededor en el que he alojado ademas mi página oficial, en donde he integrado una versión de Blue Chip remozada (aunque aún mantengo en paralelo y no he pagado la versión clásica de Blue Chip).y relegando Mundo Azul, la que en su momento fuese el epicentro de mi actividad en la red, a un ámbito personal, casi privado, y estando configurado los blogs como subdominios la página oficial.   

En 2019 no he introducido grandes novedades. Quizá, lo más relevante sea el impulso, casi la refundación, del Canal YouTube, un mayor uso de Instagram (aunque siempre en niveles moderados) y la adquisición de un nuevo dominio lacarreradigital.es dedicado a mi libro "La Carrera Digital" aunque en el fondo redirecciona a mi una sección en mi página oficial dedicada al libro.

Para 2020 no tengo pensados proyectos de grandes proporciones. Mi idea actual es mantener la presencia en los distintos medios con un nivel de actividad similar al actual. Probablemente intente darle algo más de impulso al Canal Youtube y debería animarme ya a apagar la versión clásica de Blue Chip, pero no estoy seguro de si lo haré porque me da tanto pereza como pena.

En el fondo, iremos viendo, según las ideas que me surjan, las oportunidades y el tiempo que le pueda dedicar. Pero tengo poca duda de que seguiré con una actividad muy alta en Internet y que, de aquí a doce meses, estaré escribiendo un post hablando de mis quince años en Internet.

domingo, diciembre 23, 2018

La Navidad en los detalles


La Navidad flota en el ambiente.

Nos lo demuestran las luces que engalanan nuestras ciudades. Nos lo recuerdan, insistentes, los mil y un anuncios y reclamos que marcas y comercios de todo tipo nos lanzan incansables. Nos hace tangible su inicio el soniquete de los niños de San Ildefonso en nuestras radios y televisiones. Nos lo recordamos a nosotros mismos comprando regalos, haciendo acopio de turrones o celebrando comidas de empresa.

Pero la Navidad está, también, está sobre todo, en los pequeños detalles.

En este año que para mi ha sido tan especial, un año de transición profesional y personal, estoy, quizá, más sintonizado con lo pequeño pero significativo. 

Y quizá por eso, he apreciado más, incluso me han conmovido más, los pequeños detalles que me están trayendo esta Navidad: ese whatsapp tempranero felicitándote la navidad de alguien con el que hacía mucho que ni hablabas, el correo personalizado de alguien que tanto me ha ayudado en la transición y que, sin embargo, se apresura a valorar mi aportación; el mensaje de alguien que, en estos tiempos laicos, se atreve a mencionar que recordamos el nacimiento de un niño muy especial; o el detalle de una amiga y compañera que me envía una foto de mi hija, de hace catorce años, en un festival del 'cole' celebrando precisamente la Navidad.

Detalles en donde reside lo humano, donde está la verdadera magia de estos días.

Detalles que reconfortan y reconcilian, conmueven y animan.

Y sólo el miedo de no estar a la altura de tanto mérito, tanta sensibilidad y tanto cariño. O, quizá peor, de olvidar a alguien que también merecería, e incluso necesitaría, recibir un detalle.

Esperemos que la Navidad realice su magia y que nadie, absolutamente nadie, se quede sin su detalle, del tipo que sea, proceda de quien proceda.

Feliz Navidad.

Feliz Navidad a todos y en todo.

Feliz Navidad en las luces, los turrones y regalos. Y Feliz Navidad, sobre todo, en los detalles.

Feliz Navidad. Simplemente, Feliz Navidad.

jueves, diciembre 06, 2018

Trece años en Internet sin supersticiones y sí con alguna novedad

Trece. Un número llamativo. Un número que sugiere superstición, mala o buena suerte. Pero en este caso, un número que representa, simplemente, o no tan simplemente, los años que llevo con presencia activa en Internet.

Una presencia que, como todos los años recuerdo por estas fechas, se inició el 6 de Diciembre de 2005, cuando publiqué mi primera versión, aún en construcción, de mi página personal 'Mundo Azul' a la que siguió, el 8 de Diciembre, la primera versión ya 'visitable'.

A la página personal sucedió unos meses después, mi primera incursión en el mundo de los blogs y poco a poco en diferentes medios sociales (Facebook, LinkedIn, Twitter. etc).

Y en 2011 adquirí un dominio propio ignaciogavilan.com alrededor del cual se concentra una parte importante de esa presencia. El año pasado, en el duodécimo aniversario, insinuaba una novedad importante pero que no desvelaba. Esa novedad fue la reforma completa de la página en ignaciogavilan.com con un estilo modernizado y que ha pasado a ser mi página oficial desde un punto de vista profesional, quedando 'Mundo Azul' como una página exclusivamente personal, con un diseño mucho más tradicional y que se sitúa en el subdominio mundoazul.ignaciogavilan.com.

Esa es, sin duda, la novedad más relevante que ha tenido este año mi presencia en Internet. Pero, en unos días, va a tener lugar otra que sí voy a desvelar: pongo de largo un remozado Canal Youtube, que también pasa a tener un carácter fundamentalmente profesional y que parte con pocos vídeos pero que espero hacer crecer y dar notoriedad a lo largo de 2019.

En 2019 se producirá algo que también anuncio: el cambio de mi blog Blue Chip que pasa a ser un apartado de mi página profesional. En realidad, desde hace meses mantengo en paralelo la versión tradicional en blogger (en bluechip.ignaciogavilan.com) con la nueva en ignaciogavilan.com/blue-chip/, pero en algún momento aún por concretar, de 2019, dejaré sólo en éste último.

Por lo demás, seguiré con mi presencia en los mismos blogs, en Twitter e iniciaré (lo anunciaré en su momento) colaboración en un nuevo blog externo.

En fin, que han pasado trece años, pero eso no supone ni superstición ni continuidad, sino que hay y habrá novedades. Es lo que tiene el dinámico mundo de Internet.

domingo, septiembre 23, 2018

De qué hablo cuando hablo de correr


Hace siete años, el gran novelista japonés, Haruki Murakami, gran aficionado y practicante a las carreras de larga distancia, describía su experiencia personal con el 'running' en su conocido libro 'De qué hablo cuando hablo de correr'

Hoy, 23 de Septiembre, día en que, casualmente, acabo de correr una carrera popular, en concreto la 10 K 'Madrid corre por Madrid' me apetece decir, no en un libro, sino en un simple post, de qué hablo yo cuando hablo de correr.

Desde siempre he amado y disfrutado con el deporte. No siempre ha sido el 'running'. El deporte de mi vida ha sido el baloncesto. He disfrutado con él lo que creo que nunca volveré a disfrutar con otro deporte. Pero una serie de circunstancias de las que, desde luego, una no menor es la edad, me impiden practicarlo a un nivel en que pueda sentir las emociones que vivía siendo joven.

Como sustitutos, poco a poco he ido optando por el padel, el golf... y correr.

Lo que se dice correr he corrido desde hace muchos años pero, de alguna forma, lo he redescubierto, le he empezado a dedicar más energías y he empezado a amarlo realmente desde hace sólo dos o tres años cuando, alguien a quien quiero mucho, me convenció para empezar a participar en carreras populares, normalmente 10 K (10 kilómetros...más o menos). Soy un 'runner' modesto, muy modesto, al que casi le queda grande ese apelativo de 'runner' ya que mis marcas no hablan demasiado generosamente de mi capacidad atlética. Pero corro.

¿Y por qué correr?

Para quien no lo practique, especialmente si no hace ningún otro deporte, el 'running' puede parecer absurdo. ¿Por qué cansarse inútilmente durante kilómetros y kilómetros? ¿Por qué salir a una calle, pista o carretera, cuando hace frío o llueve? ¿Por qué arriesgarse a lesiones, tener agujetas o sentir, asfixiado, que el corazón se te va a salir del pecho? ¿Para qué sufrir? ¿No hay actividades más divertidas y menos sufridas? 

Desde luego que las hay. Existen muchas opciones y cada uno es muy libre de elegir la que prefiera.

Pero es que...

Pero es que, cuando corres, aunque a veces sufres, sientes una íntima satisfacción por ser capaz de seguir adelante y superarte.

Es que cuando corres tu mente vuela, y te olvidas de preocupaciones, y tu imaginación se eleva a espacios insospechados, y eres libre, y creativo, y despreocupado y casi, casi feliz.

Es que el 'running' es un deporte inclusivo, donde comparten esfuerzos y experiencias, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, de cualquier procedencia o ideología. Todos juntos, codo con codo. En la misma pista, calle, camino o carretera. Sin más cortapisas ni problemas.

Es que los 'runners' son gente de mirada sencilla y apreciativa. Que valoran el esfuerzo de los otros. Da igual que seas un atleta de élite o un dominguero que se retuerce por las pistas intentando mejorar. Para todos hay una palabra de ánimo, un aplauso y un reconocimiento sincero a los logros, grandes, pequeños o medianos.

Es que en el 'running' encuentras multitud de compañeros y amigos, que comparten con sencillez las alegrías y los sinsabores que las carreras tren consigo.

Es que correr es más que correr.

Cuando hablo de correr hablo, claro, de esfuerzo. Hablo, por supuesto, de distancias y tiempos. Hablo de técnica de carrera, de entrenamientos, de zapatillas, de pistas, de competiciones, de podios, de récords, de ganadores y también, a veces, de perdedores.

Pero cuando hablo de correr, hablo de mucho más.

Cuando hablo de correr también hablo, sobre todo hablo, de humildad, hablo de superación, hablo de camaradería, hablo de sencillez, hablo de limpieza. Hablo, en definitiva, de valores y de una felicidad que, aunque simple, es sin duda real.

Y por eso corro.

Y de eso es de lo que yo hablo cuando hablo de correr.


domingo, diciembre 24, 2017

Navidad en transición

Our Lady of the Southern Cross.
Paul Newton
Saint Mary's Cathedral. Sydney
La vida es cambio. No hay nada malo en ello. Es un hecho. Y probablemente sea positivo. Seguramente sea ese cambio lo que nos hace avanzar.

Algunos cambios provocan alegría, esperanza y expectativa. Otros, sin embargo, generan miedo o inquietud. Y aún otros tristezas y nostalgias.

En medio del cambio, la tradición, la costumbre, constituyen un punto de anclaje, una referencia, una seguridad, un apoyo al que recurrir para asegurarnos mientras el cambio nos arrastra.

En este final de 2017, en el inicio del 2018 que ya se vislumbra, me encuentro sumido y rodeado por la transición, por el cambio, el fin de una época a la que sucederá otra, quizá más dichosa, quizá más compleja, en cualquier caso diferente.

Afronto esa transición con serenidad pero siempre con ese regusto de inquietud que provoca la incertidumbre, el desvanecimiento de lo conocido y lo ya trazado.

Y en medio de esa transición, de esa leve inquietud, de ese soplo de incertidumbre, aparece un punto de referencia, un anclaje, una seguridad, quizá la tradición más cierta, el punto de anclaje más seguro.

Es Navidad.

Un remanso en medio del flujo. Un punto de equilibrio.

Serenidad.

Reflexión.

Equilibrio.

Paz.

Equilibrio.

Paz.

Equilibrio.

Paz.

...

Feliz Navidad.