domingo, septiembre 23, 2018

De qué hablo cuando hablo de correr


Hace siete años, el gran novelista japonés, Haruki Murakami, gran aficionado y practicante a las carreras de larga distancia, describía su experiencia personal con el 'running' en su conocido libro 'De qué hablo cuando hablo de correr'

Hoy, 23 de Septiembre, día en que, casualmente, acabo de correr una carrera popular, en concreto la 10 K 'Madrid corre por Madrid' me apetece decir, no en un libro, sino en un simple post, de qué hablo yo cuando hablo de correr.

Desde siempre he amado y disfrutado con el deporte. No siempre ha sido el 'running'. El deporte de mi vida ha sido el baloncesto. He disfrutado con él lo que creo que nunca volveré a disfrutar con otro deporte. Pero una serie de circunstancias de las que, desde luego, una no menor es la edad, me impiden practicarlo a un nivel en que pueda sentir las emociones que vivía siendo joven.

Como sustitutos, poco a poco he ido optando por el padel, el golf... y correr.

Lo que se dice correr he corrido desde hace muchos años pero, de alguna forma, lo he redescubierto, le he empezado a dedicar más energías y he empezado a amarlo realmente desde hace sólo dos o tres años cuando, alguien a quien quiero mucho, me convenció para empezar a participar en carreras populares, normalmente 10 K (10 kilómetros...más o menos). Soy un 'runner' modesto, muy modesto, al que casi le queda grande ese apelativo de 'runner' ya que mis marcas no hablan demasiado generosamente de mi capacidad atlética. Pero corro.

¿Y por qué correr?

Para quien no lo practique, especialmente si no hace ningún otro deporte, el 'running' puede parecer absurdo. ¿Por qué cansarse inútilmente durante kilómetros y kilómetros? ¿Por qué salir a una calle, pista o carretera, cuando hace frío o llueve? ¿Por qué arriesgarse a lesiones, tener agujetas o sentir, asfixiado, que el corazón se te va a salir del pecho? ¿Para qué sufrir? ¿No hay actividades más divertidas y menos sufridas? 

Desde luego que las hay. Existen muchas opciones y cada uno es muy libre de elegir la que prefiera.

Pero es que...

Pero es que, cuando corres, aunque a veces sufres, sientes una íntima satisfacción por ser capaz de seguir adelante y superarte.

Es que cuando corres tu mente vuela, y te olvidas de preocupaciones, y tu imaginación se eleva a espacios insospechados, y eres libre, y creativo, y despreocupado y casi, casi feliz.

Es que el 'running' es un deporte inclusivo, donde comparten esfuerzos y experiencias, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, de cualquier procedencia o ideología. Todos juntos, codo con codo. En la misma pista, calle, camino o carretera. Sin más cortapisas ni problemas.

Es que los 'runners' son gente de mirada sencilla y apreciativa. Que valoran el esfuerzo de los otros. Da igual que seas un atleta de élite o un dominguero que se retuerce por las pistas intentando mejorar. Para todos hay una palabra de ánimo, un aplauso y un reconocimiento sincero a los logros, grandes, pequeños o medianos.

Es que en el 'running' encuentras multitud de compañeros y amigos, que comparten con sencillez las alegrías y los sinsabores que las carreras tren consigo.

Es que correr es más que correr.

Cuando hablo de correr hablo, claro, de esfuerzo. Hablo, por supuesto, de distancias y tiempos. Hablo de técnica de carrera, de entrenamientos, de zapatillas, de pistas, de competiciones, de podios, de récords, de ganadores y también, a veces, de perdedores.

Pero cuando hablo de correr, hablo de mucho más.

Cuando hablo de correr también hablo, sobre todo hablo, de humildad, hablo de superación, hablo de camaradería, hablo de sencillez, hablo de limpieza. Hablo, en definitiva, de valores y de una felicidad que, aunque simple, es sin duda real.

Y por eso corro.

Y de eso es de lo que yo hablo cuando hablo de correr.


domingo, diciembre 24, 2017

Navidad en transición

Our Lady of the Southern Cross.
Paul Newton
Saint Mary's Cathedral. Sydney
La vida es cambio. No hay nada malo en ello. Es un hecho. Y probablemente sea positivo. Seguramente sea ese cambio lo que nos hace avanzar.

Algunos cambios provocan alegría, esperanza y expectativa. Otros, sin embargo, generan miedo o inquietud. Y aún otros tristezas y nostalgias.

En medio del cambio, la tradición, la costumbre, constituyen un punto de anclaje, una referencia, una seguridad, un apoyo al que recurrir para asegurarnos mientras el cambio nos arrastra.

En este final de 2017, en el inicio del 2018 que ya se vislumbra, me encuentro sumido y rodeado por la transición, por el cambio, el fin de una época a la que sucederá otra, quizá más dichosa, quizá más compleja, en cualquier caso diferente.

Afronto esa transición con serenidad pero siempre con ese regusto de inquietud que provoca la incertidumbre, el desvanecimiento de lo conocido y lo ya trazado.

Y en medio de esa transición, de esa leve inquietud, de ese soplo de incertidumbre, aparece un punto de referencia, un anclaje, una seguridad, quizá la tradición más cierta, el punto de anclaje más seguro.

Es Navidad.

Un remanso en medio del flujo. Un punto de equilibrio.

Serenidad.

Reflexión.

Equilibrio.

Paz.

Equilibrio.

Paz.

Equilibrio.

Paz.

...

Feliz Navidad.

domingo, diciembre 10, 2017

Doce años en Internet... y de reformas.

Este año, por motivos personales que no vienen al caso, me he retrasado cuatro días en mi pequeño autohomenaje cibernético, un auto-homenaje o, más bien, una memoria que recuerda, para quien lo quiera leer que, hace doce años, en concreto, el 6 de Diciembre de 2005, publiqué mi primera versión, aún en construcción, de mi página personal 'Mundo Azul' a la que siguió, el 8 de Diciembre, la primera versión ya 'visitable'.

A la página personal sucedió unos meses después, mi primera incursión en el mundo de los blogs que hoy tanto me ocupa y me llena, y poco a poco en diferentes medios sociales (Facebook, LinkedIn, Twitter. etc).

Y en 2011 adquirí un dominio propio ignaciogavilan.com alrededor del cual estoy orquestando cada vez más toda esa presencia.

No es fácil dedicar el tiempo que requiere mantener de forma correcta toda esa actividad en Internet pero, tanto porque me gusta mucho, como porque me aporta otra serie de valores más pragmáticos, no cejo en el empeño. 

Es más, por motivos que explicaré en su momento, y acompañando mi propia evolución personal y profesional, tengo en marcha una reforma de cierto calado de esa presencia, una reforma que aunque de momento no es oficial, ya es bastante posible para los más avispados el vislumbrarla (ocultarla me demandaría un tiempo que creo no vale la pena dedicar).

Espero, necesito en realidad, terminar las reformas en el primer trimestre del 2018 y entonces anunciaré los cambios. Unos cambios para mi importantes pero que no serán más que otro paso en esa presencia en Internet que, como hoy recuerdo, hace unos días cumplió doce años y que, como desea la cancioncilla 'cumpleañera', espero que aún cumpla muchos más.

domingo, octubre 01, 2017

Español


Español.

Inicialmente un mero accidente geográfico, pero luego una herencia, una cultura y un sentimiento.

Asumo la épica de nuestra historia, con sus luces y sus sombras, pero grande y nuestra.

Disfruto de la excelencia de nuestra gastronomía y la variedad de nuestros paisajes.

Gozo con los éxitos de nuestros deportistas. Admiro a los Gasol,  a los Alonso, Nadal, Beitia, Muguruza y tantos otros o la fortaleza de nuestros clubes y selecciones, nuestros guerreros y guerreras, nuestros Real Madrid, Barcelona o Atlético de Madrid, nuestra ÑBA, nuestro hockey...

Me enorgullecen nuestras empresas de talla internacional, nuestra Telefónica, nuestros Santander, BBVA o Zara.

Me alegran y llenan de esperanza nuestros científicos y emprendedores.

Disfruto de la riqueza de nuestro arte y la magnificencia y vigor de nuestra literatura.

Me admira nuestra solidaridad o nuestro récord en trasplantes.

Considero un tesoro nuestra forma sencilla y alegre de ver la vida, nuestro sol, nuestros bares, nuestras tapas y nuestro humor.

Soy español y estoy contento de serlo.

No he insultado a nadie.

No he excluído a nadie.

No he humillado a nadie.

No he robado a nadie.

Soy español y estoy contento de serlo.

Sin fanatismos y sin utopías, pero también sin complejos y con orgullo.

Español.

miércoles, diciembre 28, 2016

Fisher y Leia: la persona, el mito y el tiempo

La Princesa Leia en la primera película de la saga
Hace poco más de un año realizaba una pequeña reflexión en este blog acerca del paso del tiempo, una reflexión inspirada en el visionado del hasta ahora último capítulo de la saga Star Wars, 'El despertar de la Fuerza', y una reflexión en que jugaban un papel muy importante Carrie Fisher y la Princesa Leia, no sé si más importante la actriz o el personaje porque ambos se entreveraban.

Comparaba una foto de la actriz junto con Mark Hamill y Harrison Ford, jóvenes y alegres, durante el rodaje de la primera película y contrastaba esa foto con una escena de fuerte valor sentimental en que Han Solo abrazaba a la Princesa Leia, ahora en la ficción, envejecidos ambos, serenos ambos...

Hoy me ha sorprendido la muerte de Carrie Fisher y, de nuevo, se me entremezclan la realidad y la ficción, la persona y el personaje... y como telón de fondo, el paso del tiempo... y la muerte en este caso, culminación de alguna forma de ese devenir temporal. 

Carrie Fisher en 2013
Para mi, como para la mayoría, seguro que injustamente, decir Carrie Fisher era decir Princesa Leia. Hoy han aparecido panegíricos y recuerdos que resaltan, seguro que con justicia, los valores de la actriz, más allá de su mítico personaje galáctico, y de la persona, más allá de los escenarios. Seguro que la auténtica Carrie Fisher era muy diferente, y sin duda más valiosa, que la princesa rebelde.

Pero lo que me fue dado a conocer y admirar fue 'su' personaje, fue la princesa Leia, un personaje que el tiempo, ese tiempo que la convirtió junto a sus compañeros en uno de mis recuerdos de infancia y juventud, ese mismo tiempo que ahora cruel e inesperado nos arrebata a la persona, convirtió en mito y que, como mito, le ha concedido unas gotitas de inmortalidad.

El tiempo nos ha arrebatado a la persona, pero ese mismo tiempo nos ha entregado para siempre al mito.

Descansa en paz, Carrie Fisher.

Que la fuerza te acompañe, Princesa Leia.

Un cariacontecido y duradero recuerdo para ambas.

sábado, diciembre 24, 2016

Luces y sombras de Navidad



Salgo de la oficina.

Salgo, pero algo de mí todavía esta dentro de esa oficina o, quizá, es algo de la oficina lo que todavía está dentro de mi. Pensamientos parásitos sobre tareas pendientes, agobios, y algún que otro sinsabor...

Camino... hasta que algo interrumpe ese rumiar cautivo

Levanto la vista... Ahí están las luces...

Guirnaldas sobre los árboles, renos, muñecos de nieve... y el majestuoso cono azul rematado por una estrella...

Es hermoso. 

Me detengo un poco. Esponjo los pulmones con el frío aire de la noche de invierno.

... Y sonrío...

Y pienso: ya está aquí. Como todos los años. Cargada de recuerdos felices y expectativas de risas, abrazos y mazapán.

Pero el retorno también me hace pensar en quienes se han ido, quienes ya no verán más estas luces. Quienes tanto significaron y ahora sólo son un recuerdo, un nostálgico rastro de vacío.

Y pienso que algún día, quizá no lejano, también yo veré estas luces por última vez y es como una sombre que oscurece la escena.

Me rehago.

Ese día aún no ha llegado.

Y cuando llegue, habrá otros afanes, habrá otras luces.

Porque, lo que verdaderamente ha vuelto no son las luces.

Lo que ha vuelto es la Navidad.

Para todos.

Para todos.

Para los que se fueron...

...para los que se irán...

para los que permanecen... 

Feliz Navidad.

martes, diciembre 06, 2016

Once años

Once años.

Ese es el tiempo que llevo teniendo presencia activa en Internet.

Once años desde que el 6 de Diciembre de 2005 publicara la primera versión en construcción de mi página personal, Mundo Azul, y desde que 2 días después, el 8 de Diciembre, saliera a la luz su primera versión completa.

Once años en los que, con bastante regularidad he seguido actualizando esa página personal, en los que he publicado más 1.500 artículos en mis blogs personales y otros en que colaboro, en que he lanzado al aire más de 11.500 tweets, en que he creado más de 1.600 conexiones en LinkedIn, más de 100 amigos en Facebook o más de 300 en Google+. 

Once años en que, aparte de conocer de primera mano cómo funciona este mundo de Internet, me ha servido esa presencia para establecer conexiones y contactos, para intercambiar impresiones, para obligarme a sistematizar mis conocimientos e investigaciones personales, para darme una excusa para escribir y pensar... y creo que, hasta cierto punto, para rejuvenecer un  tanto... y, sin embargo, madurar al mismo tiempo.

Once años de presencia activa en Internet.

Once años.