
No, no voy a hablar del famoso libro de Dostoievsky, sino de algo más mundano, pero que tiene que ver con la memoria y, sobre todo, con el subsuelo.
Hace unos años iba a trabajar todos los dias en Metro. Aunque haya a quien le pueda parecer mentira, era una experiencia muy gratificante. ¿ Por qué ? Pues porque aprovechaba el tiempo para leer.
Los libros de literatura o humanidades me gusta leerlos tumbado en la cama, o sentado en un sillón con toda tranquilidad. Sin embargo, libros dedicados a tecnología o a temas empresariales, muchos de los que podéis encontrar en la bibliografía de las secciones de 'TECNOLOGÍA' o 'EMPRESAS', han encontrado su 'salón' de lectura en los vagones del suburbano.
Sin embargo, esta actividad pertenecía al pasado. Cambios en la ubicación de mi lugar de trabajo, y complicaciones en forma de reuniones a todo lo largo y ancho de la geografía de madrileña enterraron esta actividad, esta vez no en el subsuelo, sino en el pasado.Y la recordaba con cierta añoranza y casi, casi, envidia de mi mismo, de un yo anclado en la memoria, deseando poder volver a leer ese tipo de libros mientras 'el metro' me conducía al lugar de trabajo o a casa.
Pero ahora, parece que voy a poder recuperar esos tiempos perdidos. El destino, bueno, el destino y Telefónica y la Comunidad de Madrid, han alineado los planetas y las estaciones para que, de nuevo, sea razonable utilizar 'el metro' como medio de transporte...y reanudar así las lecturas del subsuelo.
Que no os extrañe, pues, si comienza a acelerarse la aparición en Mundo Azul de comentarios sobre libros de tecnología o de empresas. Será una señal de que he recuperado la memoria del subsuelo.
Mundo Azul