domingo, noviembre 23, 2008

Infancia económica

Existen dos disciplinas, dos áreas de conocimiento que, aunque me interesan y me parecen importantes, me resisto a denominarlas como ciencias. Una de ellas es la psicología y la otra es...la economía.

Dos son las características que creo deben caracterizar a una ciencia para considerarla realmente como tal y de las que creo adolece, en este caso, la economía: una es el poder de predicción y la otra es su capacidad transformadora. Las ciencias más desarrolladas, digamos la física, son capaces de predecir, en su ámbito de aplicación, los fenómenos que sucederán: cómo se moveran los planetas, cómo funcionará un motor o los efectos de calentar un fluido. Igualmente, será capaz de generar procesos y herramientas con capacidad de transformación, baste pensar en el enorme poder de la energía nuclear, pongamos por caso.

Sin embargo, creo que la actual crisis económica ha vuelto a demostrar que la economía no tiene esa capacidad predictiva ni de transformación, que la economía se encuentra, aparentemente, aún en su infancia y que, realmente, no ha llegado aún a desarrollarse como una verdadera ciencia.

Si la economía fuese una ciencia madura, se hubiera podido prever la actual crisis con bastante antelación. Cierto es que, antes de que empezásemos a sentir sus consecuencias, algunos ya apuntaban a que iba a suceder esta desaceleración, estos problemas económicos a nivel mundial. Pero no parece que esos avisos se hayan producido con la suficiente claridad, anticipación e irrefutabilidad que caracterizarían a la predicción de una ciencia madura.

Pero peor que esa incapacidad para la predicción son sus limitaciones como disciplina transformadora. No parece que las reglas que nos proporciona la economía hayan servido para evitar la crisis y, lo que es más, no parece que proporcione herramientas o recetas claras acerca de qué se debe hacer para salir rápidamente de esa situación de crisis una vez que ya nos vemos inmersos en ella. Parece que la economía aprende a medida que sufre crisis y experimenta fenómenos nuevos...tal y como le sucede a un niño.

Probablemente es que el objeto de estudio es muy complejo y probablemente también es que la economía es, en efecto, una ciencia relativamente joven. Sin embargo, a tenor de lo importante que sería para la vida de todos controlar mejor los fenómenos macroeconómicos, más nos vale salir cuanto antes de esa infancia económica en que parece que nos movemos. Más nos vale que, más pronto que tarde, la economía empiece a manifestar, al menos, los primeros síntomas de acné juvenil.

Mundo Azul

5 comentarios:

Jésvel dijo...

¡Dios nos libre! Si la economía fuese así, si la psicología fuese así, si las "ciencias sociales" fuesen así, si se sujetasen por "leyes inmutables". ¡Ese es el sueño de los totalitarismos!

Siento discrepar de ti, Ignacio, pero reconozcamos que las ciencias sociales no tienen una "bola de cristal", no son capaces de predecir y que, cada vez que alguien ha querido salvar a la Humanidad de tales males, ha terminado subyugándola.

igrgavilan dijo...

Jésvel,

No entiendo muy bien qué tiene que ver que una ciencia tenga capacidad de predicción con un totalitarismo. La física es predictiva y no genera totalitarismos; la química es predictiva y no genera totalitarismos. Creo que son temas independientes.

Por otra parte, ya pensando en la economía, y salvo por el placer intelectual que pueda suponer para sus estudiosos ¿ de qué vale una ciencia económíca sin capacidad de predicción y de transformación o actuación ? Sería una disciplina, digamos, 'decorativa'. ¿ no ?

Jésvel dijo...

Es una forma de ver las cosas. Ya entiendo que no consideras que la Historia sea científica, ni el Derecho.

La verdad, cuando nos dicen cómo hemos de hacer las cosas... lagarto, lagarto...

igrgavilan dijo...

No consideraría el Derecho y la Historia como ciencias en el sentido que indico en el post. Aunque creo que ambas disciplinas pueden ser muy rigurosas y, en ese sentido, si que serían científicas.

A lo mejor no es ciencia la palabra adecuada para lo que he querido transmitir...pero no se me ocurre otra.

De todas formas, Jesvel, vuelvo a no entender por qué dices lo de que 'nos digan dicen cómo hemos de hacer las cosas' que creo que enlaza con lo de los totalitarismos. De verdad, no veo la conexión.

Jésvel dijo...

Bueno... será que se me ha ido la olla...