domingo, noviembre 11, 2007

Aroma de castañas

Cuando el día declina, cuando la oscuridad de la tarde otoñal y los primeros atisbos del frío hacen su aparición entre las luces de la ciudad, un aroma embruja los sentidos y convoca a recuerdos lejanos. El aire se llena de aromas de leña y brasa y el humo transporta perfumes del fruto del otoño.

El puesto anacrónico donde una mujer asa las castañas, concita el interés de los niños, e imanta la pituitaria de los adultos. Un cucurucho lleno de calientes perlas parduzcas, concentra la actualidad y el recuerdo, en un delicado y nostálgico equilibrio entre el tiempo que fue y el que es, entre la humedades del norte y la ciudad castellana, entre la infancia y la madurez.

Cuando el día declina, cuando se crece el frío, cuando destemplado se busca el cobijo y el abrigo en el otoño madrileño, llegan hasta mi, cargados de recuerdos y nostalgias, recios aromas de castañas asadas.

Mundo Azul

3 comentarios:

winfried dijo...

Esas Castanas se ven tan ricas!! Lastimas que aqui en Atlanta no las venden! Saludos!

winfried dijo...

Esas Castanas se ven tan ricas!! Lastimas que aqui en Atlanta no las venden! Saludos!

igrgavilan dijo...

Winfried,

Para mi gusto, lo mejor de las castañas asadas, más que el sabor, que no está mal, es el olor, ese aroma que da título al post. Huelen 'requetebien' y es de lo más 'rico' en una tarde fría de otoño / invierno, ir por la calle y de repente percibir ese aroma delicioso y el calorcito que se desprende del asador.

Pero es como una tradición antigua que casi sorprende seguirla encontrando en las calles de Madrid. No me extraña que en Atlanta no tengas la oportunidad.

Ya sabes lo que tienes que hacer, je,je...acercarte por España. :-)