Hace unos días he comenzado con un nuevo blog. El título del mismo es, precisamente, El vuelo del gavilán. La cosa empezó de la manera más simple. Quería mantenerme en contacto con un par de personas, amantes y practicantes de la literatura que tienen su 'hogar' en la comunidad de blogs blog.com.es. Para mejor participar y hacer comentarios, me di de alta como usuario en esa comunidad. Pero luego me dió apuro no mantener mi propio blog allí...y creé uno, el que he bautizado como El vuelo del gavilán y que ahora os anuncio. No pretendía nada especial ni tenía un plan concreto...pero creé un blog y ahora ya es tarde para echarse atrás.
No quiero que ese blog sea una mera franquicia de Mundo Azul o de este blog, recientemente rebautizado como La vida de color azul. Quiero que posea algún tipo de vida propia. Y he determinado dedicarlo a reflexiones y ocurrencias respecto al mundo de la literatura y las humanidades. No tanto a textos (para eso tengo en Mundo Azul los microrrelatos, o los poemas azules) o a reflexiones algo más largas (como pueden ser los microensayos) sino más bien a ocurrencias y excursos que me encajan peor en Mundo Azul o en este blog.
Es posible que exista, a pesar de todo, cierto trasvase de contenidos entre este nuevo blog y Mundo Azul pero El vuelo del gavilán mantendrá siempre algunos contenidos originales.
Así que, ya sabéis, si os interesan la literatura y las humanidades y queréis ver leer algunas ideas más o menos originales que se me ocurren, vuestro nuevo lugar es El vuelo del gavilán. Os espero allí...y, por supuesto, aquí.
Mundo Azul
Aunque el cuerpo cada vez se queja más, me sigue gustando el practicar deporte. Una de mis costumbres es ir a hacer 'footing' el domingo por la mañana. Esta mañana, pues, he ido a correr por una zona recreativa cercana. Se trata de una gran superficie, recientemente acondicionada, que, aparte de pistas de fútbolf, golf, pádel y demás, incluye amplias zonas para el paseo y, también una pista para correr. No es una pista de atletismo propiamente dicha puesto que ni la forma, cuadrada, ni la longitud, 1.200 metros, se corresponden con una pista de atletismo. Pero lo que sí está muy bien es que tiene un trazado perfectamente delimitado y una superficie de tartán.
Y no se me ocurrió una explicación razonable. No sé si pensar que, simplemente, no se daban cuenta de por dónde iban, si es que no sabían lo que es el tartán y que es una superficie para correr, no para pasear. No sé si pensar que era mera desidia y desprecio por las normas o, simplemente, mala educación. Y lo único que me convence es pensar que, a pesar de que España ha progresado tanto en deporte en los últimos años, no sólo en deporte de élite sino también en deporte popular, aún no está realmente imbricado en nuestra cultura. Que se trata de mala educación, sí, pero una mala educación deportiva.
Hace un par dé días, por un azar del destino, tuve la oportunidad de tener en mis manos un auténtico iPhone. Un familiar de un amigo, que había estado en no sé donde, supongo que Estados Unidos, se había comprado un ejemplar del 'gadget' maravilloso y me lo mostró con orgullo y casi, casi, fruición. No sólo eso, incluso, me permitió, durante unos minutos, tenerlo en mis manos y experimentar con él.
No es sólo cuestión de lo avanzado de su tecnología. Lo más notable, creo, es lo sabiamente que está utilizada esa tecnología para proporcionar una experiencia al usuario simplemente espectacular. La interfaz de usuario, magníficamente diseñada y pensada, utiliza sabiamente los recursos de una fenomenal pantalla táctil. No se trata, tan solo, de seleccionar iconos con una pulsación, algo ya conocido y visto, sino de desplazarse por la pantalla con un simple roce de tus dedos, de moverse por un álbum fotográfico arrastrando el dedo por la pantalla y de hacer zoom en una fotografía mediante el simple gesto, hecho con los dedos,de agrandar la imagen. Parece magia...pero es tecnología, tecnología aplicada.
Sin embargo, hay una faceta mucho menos conocida, quizá menos explotada, quizá menos disfrutada, del ejercicio profesional en el mundo de las tecnologías de la información, una faceta que probablemente comparte con otras ramas de actividad como son la consultoría, la auditoría u otro tipo de actividades de servicios profesionales.
Lógicamente, lo primero que me tocó fue entender el propio sector de las tecnologías de la información y el de las telecomunicaciones, dos sectores complementarios y apasionantes y que, dado su enorme dinamismo, no creo que nunca acabe de descubrir del todo. En otras ocasiones he tenido ocasión de descubrir el sector sanitario e, incluso, he rozado el sector de la publicidad. Últimamente, y como los más observadores podréis ir notando, estoy descubriendo el sector de la banca y las entidades financieras...y estoy disfrutando enormemente de ello. Es una novedad, un aprendizaje, un progreso...un placer.
El 6 de Marzo, tuvo lugar la presentación de 'Tiempo de recreo' en la muy literaria localidad de Alcalá de Henares, cuna de Cervantes. Acogió el evento la biblioteca pública Cardenal Cisneros.
El pasado viernes, 15 de febrero, tuvo lugar la presentación oficial del libro 'Tiempo de recreo', libro en el que he colaborado y sobre el que ya he hablado varias veces en este blog.
A continuación intervino Enrique Camba, administrador del sitio El Recreo, y uno de los mayores impulsores de la idea de contruir un libro de modo cooperativo. En representación de los autores, intervinieron Julio Fernández, maquetador y buen conocedor de las técnicas de autoedición, y Lola Mariné, autora del texto de la contraportada. El evento estuvo rematado por la intervención del poeta Octavio Fernández Zotes, también co-autor del libro. Finalizó el acto con un breve coloquio y turno de preguntas.
Pero si brillante y amena fué la presentación, para mí queda en el recuerdo, más que el acto en sí, el encuentro con una buena parte de los miembros de esa comunidad que es El recreo, la ocasión de compartir una tarde / noche maravillosas, por una vez en persona, con los miebros de la comunidad El recreo con los que tantas veces me había comunicado por Internet.
Ayer, como tantas otras tardes de Sábado, me di una vuelta por una de mis librerías favoritas. No tenía ninguna prisa, así que estuve curioseando un buen rato, miré muchos libros, examiné diferentes géneros. Ojeé libros de poesía, curioseé libros de narrativa, busqué libros de autores clásicos, examiné novedades, algunas de autores desconocidos.
Y reflexionando sobre ello, pienso en lo frágil y efímero de las oportunidades. La diferencia entre que me haya llevado un libro o no es mínima, casi un impulso momentáneo. Y si ahora vuelvo la mirada hacia el escritor, especialmente a escritores noveles, si pienso en el trabajo y la ilusión que han puesto en ese libro, en lo que puede significar para ellos que se venda o no, siento una especie de pena por no poder recompensar a todos los escritores adquiriendo su obra. ¡ Qué le vamos a hacer !. Las oportunidades son así, quebradizas, perecederas.
Fue el cinco de Febrero. Mientras Hillary Clinton y Obama se las 'tenían tiesas' en las primarias del partido Demócrata, un chico de San Boi, Pau Gasol, se enfundaba por primera vez la camiseta de su nuevo equipo, los míticos Lakers de Los Angeles.
Pero el color de la camiseta debió ser un buen presagio porque, a pesar de acabar de superar sus molestias en la espalda, a pesar de haber entrenado una sola vez con sus nuevos compañeros, a pesar de no conocer apenas los sistemas de los Lakers, Pau firmó su primer doble-doble y anotó 24 puntos. Gasol vistió de morado y se puso morado en la pista.
Pero en la pista es otra cosa. En la pista toca el trabajo y la garra. En su último partido contra Orlando Magic, se volvió a poner morado, 30 puntos. La hora de Pau ha sonado. Jugando en uno de los equipos de más tradición y potencial de la NBA, jugando en unos Lakers que traen recuerdos de Magic Johnson o Kareem Abdul-Jabbar, nada está vetado, nada está fuera del alcance. Y mientras en el palco del Staples Center las estrellas de Hollywood lucen su glamour, abajo, en la pista, nuestra estrella se bate el cobre, nuestro Gasol se pone morado.
En los primeros tiempos de Mundo Azul, hice lo que se suele hacer cuando se crea un sitio web: estructurar el sitio, introducir algo de información de carácter general y colocar enlaces a los sitios más interesantes que conocía. Es decir, di forma a este sitio, pero aportando poca información o contenido propios.
Pues bien, hoy inauguro el apartado que he denominado
Siempre he considerado que todas las ramas del saber, que todas las disciplinas, que todas las actividades, son interesantes, dignas, que nos enseñan algo, que merecen nuestra atención. Siempre me han gustado las visiones polifacéticas, abarcadoras, multidisciplinares. Pero ayer se me ocurrió enfocar el asunto desde otro punto de vista.
El metropolitano es un curioso observatorio de las personas y de sus actitudes. Esta semana me fijé en un pequeño detalle. Los ferrocarriles del metropolitano que yo utilizo suelen tener una disposición de asientos organizados en grupos de cuatro. El espacio es escaso y cuando el vagón está muy lleno, y los asientos completos, las personas van muy, muy juntas.
Llevo trabajando en el mundo de las tecnologías de la información y del desarrollo software más de quince años. En ese tiempo he tenido ocasión de vivir el proceso de desarrollo e implantación de multitud de sistemas de información de muy diversa índole. También he asistido a la evolución de algunos de ellos y a las problemáticas de la explotación de esos sistemas.
Hoy he tenido mi primera experiencia con la movilidad en 3G (o 3,5G, según se quiera). He instalado el software, he conectado la PCMCIA a mi portátil y, con poco más...ya estoy conectado vía móvil y en banda ancha.
Algo se mueve en Amazon y algo se mueve en el mundo de las obras de arte y contenidos digitales. Tras el innegable éxito de Apple con su iPod, ahora parece que Amazon quiere hacer algo similar en el caso de los libros.
Ya está aquí. Tiempo de Recreo, el libro en que he participado, junto con otros 24 autores y un puñado de colaboradores, ya es una realidad.
No salgo de mi asombro. ¡ No me lo puedo creer ! ¡ Se nos va Bill Gates !
Y es que se nos va uno de los pistoleros legendarios, un ejemplo de la tecnología de garaje, un paradigma de la nueva economía, un visionario o un formidale replicador de ideas. Nos abandona el tiburón con carita de niño, uno de los personajes más denostados y admirados a un tiempo en el panorama tecnológico y empresarial. Se nos va Bill Gates. Se nos va el "Billy el niño" del siglo XXI.
Estoy poniendo en marcha un proyecto largamente acariciado durante meses pero que, al final, por una razón u otra, no acababa de arrancar.
Esta noche es la noche mágica. Esta noche llegan los Reyes Magos. Y con ellos llegan los regalos, pero, sobre todo, llega la ilusión y llega el recuerdo.
Tengo grabadas en mi mente y en mi corazón tantas noches de nervios y de insomnio, tantas ilusiones, tantas alegrías. Antes, mis padres se preocupaban de que todo estuviese a punto para la llegada de los Magos y a mí me tocaban los nervios, y la parte más inocente de la ilusión.
Hoy es a mí a quien toca a mí dejar todo preparado para la visita de Oriente, me toca leer en las caras de mis hijas los nervios, las ganas, la ilusión, la magia...me toca la parte más consciente, pero no menos sana e importante de la ilusión.
Vendrá la noche, vendrá el silencio y, quizá un momento de reflexión. Un momento para meditar sobre la importancia de la ilusión y la magia, para considerarme afortunado por haber mantenido esa ilusión de esta noche durante más de cuarenta años. Creo que el día que no viva la noche de Reyes con ilusión, sentiré que he empezado realmente a envejecer.
Dejando aparte sus sentidos más profundos, una de las palabras que mejor define el tiempo de Navidad es tradición. En esta época repetimos todos los años una serie de rituales, algunos públicos, otros privados, sin los cuales nos parecería que no estamos realmente en estas fechas. Algunos son rituales de cierta significación, otros son casi anecdóticos, rutinas que alcanzan relevancia por el mero hecho de su repetición año tras año, pero todos ellos parece que se unen para formar un conjunto compacto de tradición.
Pero quizá, la tradición más anecdótica y también más sorprendente, es la que nos lleva todos los años a asistir a la competición de saltos de esquí desde Garmisch partenkirchen. Son tantos los años que Televisión Española, justo después del Concierto de año nuevo, transmite esta competición deportiva desde la coqueta población alemana de sonoro nombre, está tan fijada desde la infancia en mi inconsciente que, aunque no soy aficionado al esquí, y mucho menos a los saltos, no podría imaginar un primero de año sin este evento.

